La Pascua y el Orden de Melquisedec

Características de Melquisedec

Hay muchos tipos de sacrificio en este mundo, y también aquellos que lo realizan y lo supervisan. Entonces, ¿cuál es el sacrificio (el culto) que Jesús mismo supervisa y realiza?

Hebreos 5:8-10 “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.”

Jesús es el Sumo Sacerdote que realiza sacrificios para el Orden de Melquisedec. Esto significa que si nosotros también guardamos el Orden de Melquisedec que Jesús, el Sumo Sacerdote, lleva a cabo, podemos ser salvos.
Entonces, ¿cuáles son las características de Melquisedec?

En la antigüedad, hubo una persona que bendijo a Abraham después de regresar de derrotar a las fuerzas aliadas del norte de Canaán. Era Melquisedec. En aquel tiempo, todos los sacerdotes bendecían al pueblo a través del derramamiento de la sangre de animales. Pero, por otro lado, Melquisedec bendijo singularmente a Abraham con “pan y vino”.

La realidad de Melquisedec es Jesús que estableció la Pascua

Así como Melquisedec, el sacerdote del Antiguo Testamento, bendijo a Abraham con pan y vino, Jesús permitió las bendiciones del perdón de pecados a la humanidad a través del pan y el vino de la Pascua.

Mateo 26:19-28 “[…] y prepararon la pascua. […] tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Jesús, que vino como la “realidad de Melquisedec”, estableció el pan y el vino de la Pascua como la “verdad garantizada” para que la humanidad pudiera recibir la salvación (Hebreos 7:19-25). Por lo tanto, si celebramos el sacrificio de la Pascua podemos recibir el perdón de pecados.

No obstante, hoy en día la mayoría de las iglesias afirman que “no es necesario guardar la Pascua”. La Biblia da una advertencia estricta sobre ellos.

Gálatas 1:7-8 “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.”